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Un vistazo a el Mean Machine de Peter de Ridder abrió la senda a la caña a bordo de los TP52. Era el verano de 2006, y en 2008, sólo dos años más tarde, las ocho unidades que se construyeron también la llevaban. Dicen que transmite mejor las sensaciones del barco, salvo para algunos nostálgicos que se mantienen aferrados a la rueda...o a la flota de TP52 y GP42 del Circuito lo confirma: la rueda en este tipo de barcos ha pasado a la historia, salvo para algunos nostálgicos que siguen equipados con la herramienta de gobierno que dominó entre las grandes esloras durante muchos años. "Peter de Ridder fue el primero en implementarla en su Mean Machine. Estaba acostumbrado a navegar en Farr 40 con caña, y tenía claro que quería que su primer TP52 la tuviera. Habló con (Ralf) Vrolijk, y lo hicieron", explica Sander Van der Borch (NED), fotógrafo y ex-tripulante del equipo holandés. "Fue una decisión personal suya, pues creía que así el barco le transmitía más sensaciones", continúa. La caña era una forma de timonear asociada a la vela ligera, razón por la que las primeras fotos de la nueva configuración del TP52 monegasco causaron no pocos -y jocosos- comentarios entre los aficionados, algunos de los cuales comparaban al skipper con un gondolero; no en vano la caña, junto a la extensión, mide casi cuatro metros.
Se consideraba, además que en ese rango de esloras la pala del timón hacía demasiada presión como para gobernar con caña. Muchos preferían la rueda porque ayudaba a mantener el equilibrio cuando el barco escoraba. Pero el Mean Machine demostró que la menor presión de un TP52 lo permitía, convirtiéndose no sólo en el primer barco de la clase, sino en ese rango de esloras, en llevar caña. Además, con ella se podía gobernar sentado, y se ganaba un espacio que facilitaba las maniobras en la bañera. Aún así, De Ridder y Vrolijk prefirieron cubrirse las espaldas, "y prepararon el barco de manera que se pudiera cambiar la caña por rueda", explica Van der Borch. Pero esto no fue necesario, y la caña funcionó a la perfección. Ese año, Mean Machine ganó el circuito con 70 puntos de ventaja.
Más directa Tal resultado tuvo sus efectos sobre la flota, que en 2008, sólo dos años más tarde, los ocho TP52 que se construyeron llevaban caña. Hoy en día, las ventajas parecen claras para todos los patrones. "Es más directa, te transmite más, es como si estuvieses unido al barco. Según la carga que tiene, notas cómo está trimado, lo que necesita, si tiene mucha carga, o si va muy flojo. Si no lo sientes, tienes que cambiar. Ayuda mucho a los trimmers que les transmitas tus sensaciones", explica Gonzalo Araújo (ESP), patrón del Bribón (ESP), quien conoce bien ambas modalidades por haber sido, además, patrón de Vuelta al Mundo. "Con la caña puedes poner el barco en una determinada posición mucho más rápido. Es más fácil realizar ajustes, especialmente en la salida. Tienes más claro dónde estás que con la rueda, y percibes mejor hasta dónde tienes que ir", añade Sander Van der Borch.
La caña esta formada por el cuerpo principal, en carbono y con un asidero, y el cañín o la extensión, que es lo que permite gobernar sentado y variar la posición. Cada parte mide, aproximadamente, 1,80 metros, lo cual da lugar a algún que otro pequeño incidente. "Marcel (Van Triest, navegante de Bribón) se queja de que le doy en la cabeza con la caña en las maniobras. Yo, la verdad, no me doy cuenta", explica Araújo. Esta configuración admite pocas variaciones, y sólo hay una caña en la flota del Circuito Audi MedCup, la gaucha, que se sale de los cánones. "No me gusta llevar la caña, me siento como un conductor de autobús. Siempre agarro el alargador, porque me siento más cómodo. Por eso la nuestra no tiene asidero", explica Guillermo Parada (ARG), timonel del barco argentino. Su sistema, como todos, no está libre de roturas. "El año pasado, precisamente en Cartagena, se rompió un seguro que lleva el alargador. Casi acabamos tumbados, nos fuímos totalmente de orzada, claro. Al final, acabé timoneando en el suelo; era una popa".
No existe una técnica especial a la hora de llevar la caña, lo que no quita para que cada patrón tenga su estilo, o incluso algún que otro tic. "Cuando gobierna el Bribón, Gonzalo hace un movimiento curioso con la cabeza, arriba y abajo, mientras mira hacia delante", explica uno de sus compañeros de equipo. Otros recuerdan que, durante Vuelta al Mundo, al patrón gallego le llamaban Popeye porque cerraba un ojo cuando se encontraba a la rueda. Parada no tiene ninguna manía, "patronea muy serio, pero ya está", comenta su hermano Cole, entre risas. De Jochen Schumann (GER), patrón de Audi A1 powered by ALL4ONE (FRA/GER), se dice que tiene un estilo peculiar, pues le gusta llevarla pegada al cuerpo. "A veces, si la agarras con la mano, la caña puede bailar algo, y si la llevas apoyada en la cadera, se mueve menos", explica el germano. Terry Hutchinson (USA), es uno de los timoneles que ofrece una imagen más concentrada (e impávida) a la caña: "Mis tripulantes siempre se ríen de mí porque dicen que en las popas voy de pie, un poco raro, con la mano en la cintura, y los hombros encogidos...Y siempre me dicen que me relaje, pero es que las popas son muy estresantes. En ceñida todos llevan muy bien el barco, y rápido, pero es en popa donde se ven las diferencias", explica el patrón del Quantum Racing (USA).
Parece difícil que se dé marcha atrás en esta cuestión a bordo de los TP52, aunque siempre habrá nostálgicos, como John Cook (GBR), armador de Cristabella (GBR), que nos recuerden cómo eran aquellas primeras unidades que participaron en el Circuito MedCup. "A nuestro armador le gusta así. Es a lo que está acostumbrado, y aunque le hemos intentado convencer muchas veces de las ventajas de la caña, él no quiere cambiar", explica Brendan Darrer (IRL), tripulante del TP52 británico.
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